Puntos de vista locales
Hace unas tres décadas el conocimiento local comenzó a ser considerado una herramienta útil en los programas de desarrollo. Si bien la temporalidad puede ser bien definida, habrá algunos impulsores del conocimiento local que, por mucho, se adelantaron a su tiempo. Un ejemplo claro es el de José Antonio Alzate, quien, en oposición a la construcción del Tajo de Nochistongo, propugnara por la inclusión de la ingeniería local en el manejo de las aguas del Valle de México. Lo anterior, sin que su propuesta de inclusión llegase muy lejos.
Muchos son los antecedentes que explican, así como ocurrió con las propuestas de Alzate, las razones por las cuales la inclusión del conocimiento local se ha postergado (e inclusive rechazado). Gran parte de la exclusión, que también discriminación, se produce, consciente o inconscientemente, como consecuencia de los valores y ontologías resultantes de la Ilustración. No obstante, es necesario mencionar que también es consecuencia directa de los procesos colonialistas y la inherente dominación (sensu amplo) que estos acarrean.
Tomando lo anterior en cuenta, esta sesión discute los procesos locales desde una mirada crítica, atacando tanto a la colonialidad como al exotismo que rodean al muy polisémico término.
Con base en las lecturas, discuta las siguientes preguntas (puede no limitarse solo a estas).
1. ¿Qué es el conocimiento local?
2. ¿Cómo identificar a aquellos que portan dicho conocimiento?
3. ¿Qué puede decir de la dicotomía entre conocimiento local/nativo y el conocimiento científico?
4. ¿Existe esperanza en la inclusión de este conocimiento en el desarrollo, asumiendo que se puede sortear la dicotomía expresada en el punto anterior?
5. ¿Cuál es el papel de la ecología política en la gestión y administración de este conocimiento?
6. ¿Qué riesgos prevé posterior a la inclusión de estos conocimientos en las políticas de desarrollo?
Con base en las lecturas, discuta las siguientes preguntas (puede no limitarse solo a estas).
1. ¿Qué es el conocimiento local?
2. ¿Cómo identificar a aquellos que portan dicho conocimiento?
3. ¿Qué puede decir de la dicotomía entre conocimiento local/nativo y el conocimiento científico?
4. ¿Existe esperanza en la inclusión de este conocimiento en el desarrollo, asumiendo que se puede sortear la dicotomía expresada en el punto anterior?
5. ¿Cuál es el papel de la ecología política en la gestión y administración de este conocimiento?
6. ¿Qué riesgos prevé posterior a la inclusión de estos conocimientos en las políticas de desarrollo?

Comentarios
Desde la articulación discursiva sobre el "conocimiento nativo" se consideran como portadores a la poblaciones locales sobre el que basan sus prácticas, conductas y creencias, con la finalidad de garantizar su subsistencia, y de todo el sistema de vida o socio-ecológico que le sustenta. Dicho conocimiento nativo ha sido planteado dicotómicamente respecto del "conocimiento científico", pero autores como Agrawal consideran que esto debe ser superado hacia una valorización de los múltiples tipos y formas de conocimiento, que a permitan un fluir epistemológico sobre todos los aspectos de la realidad, como apuesta humana para el desarrollo de amplio espectro bajo principios éticos, heredados del conocimiento nativo o local.
Los portadores de éste conocimiento, como ya se ha mencionado, son poblaciones locales quienes mantienen por medio de la tradición un sistema de respuestas ante agentes medioambientales, esto se refiere al manejo y explotación de su medio ambiente.
Desde la ciencia Cartesiana, partiendo del siglo de las luces y más allá, en la era colonial, el conocimiento occidental y “civilizado” ha trascendido como el único válido y universal anteponiéndolo ante otras “salvajes” “formas de concebir o hacer las cosas” locales con lo cual el conocimiento no europeo o más propiamente no occidental, está menos valorado o totalmente desacreditado. Coincido con el autor Arun Agrawal es innecesario hacer una distinción entre los tipos de conocimiento (en particular con el concepto de conocimiento indígena), pues cada uno responde a sus particularidades, es por esto que, de manera sintética, debemos alejarnos de esta perspectiva dicotómica.
Aun así, es posible incluir dichos conocimientos (locales y occidentales) al desarrollo de pueblos locales, siempre y cuando se considere una perspectiva de autodeterminación, dinamismo y autonomía ya que el Estado suele monopolizar o encabezar las políticas desarrollistas y es uno de los grandes riesgos de implementarlo dentro de las políticas públicas, quienes se manejan desde una visión de explotación. Por lo que la gestión y administración del conocimiento debe estar mediado o en colaboración con académicos de la ecología política, pero basados en los parámetros e intereses de la población local
Entre los puntos en común que podrían tener los sistemas de pensamiento que generan el llamado conocimiento local está el ser empírico, acumulativo e inacabado. Busca fines prácticos, por ejemplo la salud o el aprovechamiento del agua, y por lo tanto su validez depende de su efectividad y no de la solides de sus supuestos teóricos o de su contrastación con otros supuestos. Por el contrario el mito y la ideología cumplen la función de sustentar, dar cuerpo y método a este conocimiento. Si bien pareciera que el conocimiento local es utilitario, esto no se traduce estrictamente en una forma única de relación sociedad-ambiente de explotación, otros caracteres culturales pueden integrar factores como el respeto para mediar estas relaciones.
En cuanto a los sujetos que lo portan, el conocimiento es heterogéneo dentro de la comunidad de que se trate, y altamente diferenciado de acuerdo al rol de cada sujeto y por ende tiene una condicionante interseccional por el resultado de la unión de género, edad, etnia, clase, religión, etc. El conocimiento local está más estrechamente ligado a la cultura de un grupo. Por eso el acceso, aprovechamiento, transmisión, reproducción, experimentación y acrecentamiento del conocimiento siguen procesos que lo vinculan a las dinámicas generacionales y a las tradiciones, por lo que no puede ser desligado de las formas de vida.
Generalmente se considera que los conocimientos locales (CL) y tradicionales (CT) pueden equipararse o realizar similitudes con la clasificación de los conocimientos científicos. Sin embargo, Agrawal (1995) nos explica que los CL y CT están implícitos dentro de los marcos de comportamiento, códigos culturales y cosmovisión de la población que lo porta, en cambio el conocimiento científico está despegado de estos procesos de interacción.